La Academia perdía por dos goles y el clima en las tribunas se había puesto picante. Sin embargo, sacó garra en el segundo tiempo, empató 2-2 y dejó a los mendocinos con las manos vacías.
Hay partidos que parecen sentenciados temprano, pero el fútbol siempre regala sorpresas. Este domingo, en el estadio Miguel Sancho, Racing de Córdoba y Godoy Cruz protagonizaron un partidazo por la fecha 31 de la Primera Nacional. Terminó en un vibrante 2-2 que dejó a los dos con sensaciones encontradas: el Tomba masticando bronca por dejar escapar la victoria, y la Academia festejando un punto que, por cómo se dio la tarde, sabe a triunfo.
Un arranque a puro golpe y momentos de tensión
El equipo mendocino pisó fuerte desde el vestuario. Apenas iban 5 minutos cuando Santiago Martínez se tuvo fe de media distancia, sacó un zurdazo tremendo y clavó el 1-0 que dejó mudos a los hinchas locales.
Por si fuera poco, apenas arrancó el complemento (0′ ST), Godoy Cruz estiró la ventaja: una gran jugada colectiva que terminó definiendo Rodrigo Nicolás Fernández para poner un 2-0 que parecía lapidario.
Ahí el partido entró en una zona turbulenta. Con los ánimos caldeados en las tribunas y algunos incidentes que obligaron al árbitro Lucas Cavallero a parar las acciones por más de veinte minutos, el juego corrió peligro. Por suerte, la seguridad logró ordenar las cosas y la pelota volvió a rodar.
La levantada heroica del dueño de casa
Herido en su orgullo, Racing no bajó los brazos. Movió el banco, adelantó las líneas y se metió de lleno en el partido. A los 23 minutos, Catriel Peña encontró un hueco en el área, descontó con categoría y encendió la ilusión en Nueva Italia.
El empuje local se transformó en presión constante. Cuando el partido ya se moría y la desesperación era el peor enemigo de los cordobeses, apareció Lautaro Ávila a los 39 minutos para meter un frentazo letal y estampar el 2-2 definitivo. En el descuento, el Tomba casi se lo lleva de contra con un remate que reventó el palo, pero la historia ya estaba escrita.